29 de septiembre de 2008

Volver a las andadas

Desde hace algunos años –seguramente desde que me hice profesor- empecé a contar los años igual que lo hace la Orientadora: por cursos. Así, cuando hablo del año pasado, en realidad me refiero al periodo que está comprendido entre el verano del año pasado y el de este año. El final del verano, al final, es lo que marca el principio de las cosas cada año. Y cada año es distinto, aunque en el fondo todo sea un poco lo mismo.

Igual que el año pasado, estoy dando clases, aunque este año estoy desde el principio. Eso tiene innegables ventajas respecto al alumnado, que me ven como su profesor, y no como el sustituto de su profesor. Teóricamente todo debería ser más fácil, me refiero a lo de hacer que se callen y que no me saquen de mis casillas. Pero he vuelto a las andadas. Mañana toca examen-castigo por dar por saco en clase. Aunque este año todo me lo tomo con más filosofía, pese a que la asignatura que me ha “tocado” dar es informática, a un alegre grupo de predelincuentes de quince años.

Volver a las andadas no tiene por qué ser malo, siempre que lo hagas para mejorar lo que ya hiciste. No sulfurarse con el alumnado si uno tiene que hacer una guardia en 2ºESO y le tiene que pedir a los alumnos hasta que se pongan la camiseta. Que no cunda el pánico aunque desde fuera del instituto tiren una piedra y entre en la clase, cayendo encima de un ordenador. Aprovechar las tablas que uno va cogiendo y “llenar” las clases de contenidos.

Regresar al otoño, no en Sevilla, sino en otro lugar, tambien resulta algo extraño. Tomar café en otra taza entre semana y saber que los fines de semana, aunque vuelvas a la ciudad, no estarás por la noche, ya definitivamente, con la gente con la que solías andar.

Este año, además de todo eso, vuelvo realmente a las andadas porque voy a trabajar andando. Y volveré a andar por esa playa que tanto me gusta. Eso sí, con más cuidado y sin alumnos de por medio.

Foto: Carmen Posadas


4 comentarios desafortunados:

carmela dijo...

Te envidio con un amor increíble, y se me empañan mis ojitos mirones al ver nuestras fotos del verano, quiero seguir siendo así de feliz, forever y contigo.
Qué maravilla es vivir conociéndote, retratándote, riéndome contigo y disfrutándote, amor....pon una Galleta en tu vida, desde luego!!!
no tengo parole

Angie dijo...

y a qué ciudad te has ido a trabajar?

por cierto.. en la fotos de animales impulsivos.. la última foto quién es...? eres tú? mu mono, mu mono! por lo menos en esa foto, jejeje...

La fotógrafa dijo...

Cuidadito con el de la última foto que es mi pariente, ayyyyy

Anónimo dijo...

he vuelto para mojarte en la leche mi galletin