
Marta es chica, chiquitita, muy muy pequeñita. Es tan minúscula que nadie la llama Marta, sino Martita. Tiene un cuerpo diminuto formado por dos piernecitas que se unen a un pequeño tronco. Del tronco salen dos brazos de tamaño microscópico y, por encima de todo, sale una cabecita con el pelo albororado que casi le tapa la carita. Por las mañanas cuando se levanta abre mucho la boca. La abre tanto, tanto, tanto que casi es lo único que puedes ver de ella entre la mata de pelo.
Aunque es muy chica, Martita tiene un corazón muy grande. Tan grande como su boca cuando bosteza por las mañanas. A veces me pregunto cómo puede caber un corazón tan grande en un cuerpo tan pequeño. Quizás, cuando la hicieron, después de ponerle las pequeñas piernas y brazos, vieron que la única forma de que entrara el corazón era esperar a que bostezara, para colarlo por su boca.
Martita tiene ojitos dormilones....¿no es un encanto?