Durante el día duerme, pero cuando llega la noche sale de su escondite para hacer justicia en la ciudad. Sólo él es capaz de saciar su sed con una naranja amarga, con piel. Te saca de fiesta con satisfacción garantizada. Es capaz de hacer unos exquisitos mejillones al vapor. Aleja a los indeseables blandiendo su espada, cual caballero jedi. ¿Quién es él? Es el super[anti]héroe, el Pepino.
26 de noviembre de 2006
Super[anti]héroe
Durante el día duerme, pero cuando llega la noche sale de su escondite para hacer justicia en la ciudad. Sólo él es capaz de saciar su sed con una naranja amarga, con piel. Te saca de fiesta con satisfacción garantizada. Es capaz de hacer unos exquisitos mejillones al vapor. Aleja a los indeseables blandiendo su espada, cual caballero jedi. ¿Quién es él? Es el super[anti]héroe, el Pepino.
23 de noviembre de 2006
The time is now
Tanto tiempo esperando el momento y ahora que ha llegado no sabes ni cómo has de sentirte. Los pensamientos dan vueltas en espiral en tu cabeza, como la espuma de un café mezclada con un azucarillo. ¿Tanto tiempo esperando tu turno y ahora que ha llegado no sabes qué hacer?¿Y qué te vas a poner? Por lo menos, te afeitarás, ¿no?
Joder, mañana es mi primer día de clase...como profesor.
Moloko -The Time is Now
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19 de noviembre de 2006
Proyección (psicología)

Proyección: es la operación psíquica por la cual el sujeto expulsa de sí y localiza en otro sentimientos, deseos que no reconoce o rechaza de sí. Consiste en culpar a los demás por lo que nos pasa. Es buscar un chivo expiatorio.
Cree el ladrón que todos son de su condición.
A veces me pillo a mi mismo proyectando en los demás todo eso que creo que no debería ser o hacer pero que sin embargo soy o hago. Y les hago sentir culpables para ser inocente yo. Qué feo está eso de proyectar. A quien pueda haber molestado, perdón por proyectar.
16 de noviembre de 2006
14 de noviembre de 2006
Tríptico críptico (por Ocón de Oro)

Cada vez que quiero recordar
cómo ir a la casa de Mer
pienso en algo que me hace reir
¿cómo llegar sin error
a la casa de cinco del sur?
Primero: los remedios de la enfermedad
Segundo: por el puente habrás de pasar
Tercero: las palmeras tendrás de subir
Y para terminar: Entra en Europa y donde el tribunal está
13 de noviembre de 2006
10 de noviembre de 2006
Carta blanca

El proceso en el que mi personalidad se ha formado, o se está formando, ha sido complejo. Muchos me han oído decir, en muchas ocasiones, cuánto he cambiado en los últimos años. Hace tiempo que no lo digo, pero no por ello deja de ser menos cierto. El caso es que mirando atrás, hay veces en las que no me reconozco. Afortunadamente, ahora me veo mejor. El quid de la cuestión está en que, por el entorno que me ha rodeado, mi familia, mi propia cortedad de miras o por lo que sea, yo no estaba destinado a ser la persona en la que me estoy convirtiendo. Sin embargo, desde pequeño, ha habido cosas, personas, circunstancias, que han ejercido una poderosa e inexplicable atracción sobre mí. Es como si estuvieran intentando decirme cómo soy en realidad. Una especie de dejà vu como el vivido por Neo en Matrix. O como el amnésico protagonista de Memento, que ha de tatuarse los recuerdos para no olvidar.
Algunos episodios los viví al ver películas como Mallrats o Clercs, o las primeras pelis de Almodóvar con las que disfruté de un objeto de culto antes de que me dijeran que lo era. O cuando mi prima me grabó un disco de Portishead y a mi me gustó inexplicablemente, a pesar de encontrarme por entonces rendido a la música más comercial. En otras ocasiones, la atracción la he sentido hacia un personaje. Ayer fue uno de esos momentos. Parecerá gracioso (porque, de hecho, lo es), pero ayer no me acosté hasta las tantas viendo el programa de la dos Carta Blanca, dedicado a La Terremoto de Alcorcón. La presentación fue toda una declaración de intenciones. Me gusta Alcorcón y sus centros comerciales. No me gusta la palabra freaky, no la entiendo. Aunque a priori no me veo muy cerca de la estética terremotil-alcorconera, más cercana a la modernidad ochentera y travesti que de los diseños de Dirk Bikkembergs, el gazpacho que la tipa planteó me dejó, sencillamente, flipado. ¿Cómo alguien podía reunir a gente tan diferente, que yo he apreciado de alguna manera en mi vida? Por allí pasaron Mayra Gómez Kemp, Cayetana Guillén-Cuervo, Las Chanclettes… incluso vi anunciada la actuación de Jay-Jay Johanson, un cantante nórdico al que no conoce mucha gente en España, a quién llegué hace años a través de mi amiga Carmen. Y habló hasta de las Bananarama, mi oscuro objeto de deseo juvenil ¿Cómo podía alguien, sin conocerme, estar haciendo un resumen de muchas de esas cosas que me han ido gustando sin saber por qué y que poco a poco han ido modelando mi carácter de lo más convencional hasta ir tomando tintes bizarros?
La voz en off del programa anunciaba a la presentadora como abanderada de la removida, una especie de convulsión en clave del siglo XXI, pero con el regusto de la de los ochenta. Siempre he pensado que me hubiera gustado vivir ese momento. Por lo visto, se avecina una segunda oportunidad. Lentejuelas, travestismo, desproporción, exuberancia. ¿Me estaré convirtiendo, sin saberlo, en alguien como la Terremoto?
6 de noviembre de 2006
Premeditación, nocturnidad, alevosía
Estoy cometiendo un delito. Llevaba tiempo intentándolo, pero hoy lo he planificado perfectamente. He dado con el sitio más propicio, que afortunadamente ha resultado ser mi cuarto, mi cama. He esperado a la noche, lejos de las miradas indiscretas. Me he tumbado en la cama y, sabiendo que mi víctima no podría hacer nada, he dado rienda suelta a mis más bajos instintos.Premeditación, nocturnidad, alevosía, así es como le robo a mi vecino su conexión a internet inalámbrica...
Más insolentes y desenfadados
Un domingo más volvimos a la Plaza del Salvador a tomar cervezas, donde hay quien se empeña en convencernos de que ya es Navidad.
Nos visitaron Pedro y Eva y no podíamos dejar de enseñarles este marco incomparable.
Donde Amalia y Mara demostraron que ellas también pueden ser muy insolentes y desenfadadas.Y quien esperábamos que nos lo dejara claro no hizo más que sumirnos en un mar de deliciosas dudas.
3 de noviembre de 2006
Mi hermana

Ya he contado en una ocasión, con objeto del desagradable a la par que sorprendente episodio de combustión espontánea que viví hace poco, lo mucho que me cuesta conciliar el sueño por la noche. Anoche andaba yo en la tarea de tirarme a Morfeo (a sus brazos o a lo que sea) cuando me puse a pensar en mi hermana.
La relación que uno mantiene con sus hermanos es única y peculiar. No es lo mismo tener un hermano que tener cinco. Evidentemente, el cariño y el odio debe repartirse. Yo, en mi caso, concentro todos mis sentimientos en una sola persona, mi hermana Maki.
Lo primero que sorprende de ella es su nombre. Bueno, más bien, del nombre que yo le puse de pequeño. Los niños, cuando empiezan a hablar, empiezan a llamar a las cosas y personas con extraños nombres, me refiero a los clásicos gua-gua, pio-pio, etc. A mi hermana le tocó el nombre de Maki. Por lo que me cuentan mis padres, su intento de cambiar esta distorsión semántica sólo obtuvo lágrimas y mohines por mi parte. Así que su hija Helena pasó a ser Maki, pero sólo para mi.
Mi relación con ella ha sido siempre buena, salvo un desagradable episodio durante el cual me vi arrastrado por los pelos por el pasillo del hogar familiar. La clave de nuestra relación ha consistido en nuestras edades. O más bien, en la diferencia entre ambas. Maki tiene 47 años. Cuarenta y siete. Cuatro-siete. Dicho de esta manera resulta impresionante, teniendo además en cuenta, el aire juvenil y desenfadado que yo gasto. Dicho en otras palabras, mi hermana podría ser mi madre.
Ante la inevitable pregunta a mis padres de ¿cómo es que se os ocurrió tener otro hijo después de 16 años?, Papá siempre ha contestado con un poco convincente los-que-Dios-nos-hubiera-mandado. No me he sentido nunca mal por eso, sinceramente.
Ahora que yo he crecido un poco, puedo ver a mi hermana desde otra perspectiva. Cuando me paro a mirar la foto que tengo enmarcada en mi casa de ella, ésa que algún amigo fotógrafo moderno le hizo en los setenta u ochenta me doy cuenta de que tampoco somos tan diferentes. Muchas veces me dice que tenga cuidado con la gente, que seguro que me pongo jartito de tó. Menuda ha tenido que ser mi hermana.
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